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domingo, 24 de febrero de 2008

CRISIS DEL COMPROMISO APOLOGETICO CRISTIANO Por Vicente Ulloa (Rev.)


Pastor Vicente Ulloa y Esposa

Pastor Vicente Ulloa.



Presentación


Antes de continuar el desarrollo de nuestro curso de Apologética consideramos oportuno y edificante atender a la siguiente exposición –relacionada con el tema que nos ocupa del pastor Vicente Ulloa, tenida lugar en enero de 2008 en Viña del Mar.


Introducción


El mundo evangélico de hoy sufre de anemia apologética. a pesar del hecho de que las Sagradas Escrituras llaman a los creyentes a dar razón de la esperanza que tenemos en Cristo, carecemos tristemente de una voz pública a favor de la razón en el mercado de las ideas.

No tenemos una fuerte presencia intelectual en la cultura popular o académica.

Las razones de esta anemia son multidimensionales y complejas.


Mi propósito es exponer brevemente seis factores que inhiben en forma ilegitima el compromiso apologético hoy. Si se quitan estas barreras, nuestro testimonio apologético podrá crecer hasta la medida de lo que debería ser Cristo.


1.- Indiferencia


Hay demasiados cristianos a los que no les importa que el cristianismo sea ridiculizado, rutinaria mente en nuestra cultura como des actualizado, irracional y de mente como todo el resto del mundo se queja de una cosa u otra los "ofende", pero hacen poco para enfrentar estos cargos ofreciendo una defensa de la cosmovisión cristiana en una diversidad de contextos.

Sin embargo, las escrituras ordenan a todos los cristianos a tener una razón para la esperanza que está dentro de ellos y a presentarla con mansedumbre y reverencia (1 Pedro 3:15).

Nuestra actitud debería ser la del apóstol Pablo, cuyo espíritu "se enardecía" viendo la idolatría de la sofisticada ciudad de Atenas, capital de la filosofía griega, dominada en ese tiempo por el estoicismo y el epicureísmo.

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Este celo por la verdad de Dios lo condujo a un encuentro diplomático fructífero con los pensadores reunidos para debatir nuevas ideas (ver Hechos 17) Tendría que pasar lo mismo con nosotros. Así como Dios amó de tal manera al mundo que envió a su propio hijo para ponernos en paz con El (Juan 3:16), los discípulos de Jesús tendrían que amar de tal manera al mundo que intenten llegar a los perdidos presentándoles el evangelio y contestando las objeciones a la fe cristiana (Juan17:18).


2.- Creencias irracionales [En lugar de fe como conocimiento supra-racional]


Para algunos cristianos; la fe significa creer ante la ausencia de evidencia y de argumentos. Peor aún, para algunos la fe significa creer a pesar de la evidencia en contra.

Cuanto más irracionales sean nuestras creencias, serán más "espirituales". Si bien Pablo enseña en 1º Corintios 1;2 que Dios enloquece la "sabiduría de este mundo" ( por que es una sabiduría falsa ), la sabiduría de Dios no es irracional; ni debe sostenerse la fe en ella, en forma irracional.

Dios no requiere de nosotros, ni de que suspendamos nuestras facultades críticas, a fin de creer en lo que él ha revelado.

A través de Isaías, Dios le declara a Israel: "Vengan, vamos a discutir este asunto" (Isaías1:18,) Dios nos ordenó a amarlo con toda nuestra mente (Mateo 22:37).

Cuando los cristianos optan por el irracionalismo, se convierten meramente en otras personas "opción religiosa" y son clasificados juntos con los de la puerta del cielo, la sociedad de la tierra plana y otros grupos intelectuales deficientes.

A la luz del suicidio de los miembros de la puerta del cielo, varias de las revistas más importantes, como Newsweek y News and World Report, afirmaron que la fe de los que pusieron fin a sus vidas, siguieron la religión de ciencia-ficción de Marshal Applewhite, no eran más extraños, que los cristianos que los cristianos que también creen cosas ridículas.


Tristemente, el comportamiento de algunos cristianos le dio respaldo a tales acusaciones.

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3.- Ignorancia.


Muchos cristianos no son conscientes de los tremendos recurso intelectuales que están a su disposición para defender "al fe que ha sido una vez dada a los santos" (Judas 3).

Esto es gran medida porque muchas de las principales iglesias y organizaciones para-eclesiásticas prácticamente no toman han cuenta a la apologética.

Pocos sermones evangélicos se ocupan de las evidencias a favor de la existencia de Dios, la resurrección de Jesús, la justicia del infierno, la supremacía de Cristo o los problemas lógicos que tienen las cosmovisiones no cristianas.

Los libros cristianos de mayor venta, con raras excepciones, se dedican a especulaciones apocalípticas sin fundamento, exaltan a celebridades cristianas (cuyas personalidades a menudo no coinciden con su fama), y se deleitan en métodos para lograr cosas.

Uno puede darse cuenta de muchas cosas acerca de un movimiento por lo que lee, y por lo que no lee.


4.- Cobardía


En nuestra sociedad pluralista, una actitud "vive y deja vivir" es la norma, y una capitulación a la presión social amenaza al evangelismo y la vacía de sus convicciones.

Hay demasiados evangélicos que están más preocupados por ser "agradables" y "tolerantes" que por ser bíblicos o fieles al Evangelio exclusivo que se encuentra en sus Biblias.

No hay suficientes evangélicos que estén dispuestos a presentar y defender su fe en situaciones desafiantes, sea en la escuela, en el trabajo o en otros contextos públicos.

La tentación está en privatizar la fe y aislarlo y confinarlo fuera de la vida pública por completo.

Sí, somos cristianos (en nuestro corazón), pero tenemos dificultad para conectar a alguien con lo que creemos y explicarles por qué lo creemos. Esto no es más que cobardía y una traición a lo que decimos que creemos.

Considere la oración inspirada de Pablo y su admonición para nosotros: "Manténganse constante en la oración, siempre alerta y dando gracias a Dios. Oren también por nosotros, a fin de que el Señor nos abra las puertas para predicar el mensaje y hablar del secreto de Cristo, pues por este secreto estoy preso. Oren para que yo lo dé a conocer tan claramente como debo hacerlo. Pórtense prudentemente con los no creyentes, y aprovechen bien el tiempo. Su conversación debe ser siempre agradable y de buen gusto, y deben saber también cómo contestar a cada uno (Colosenses 4:2-6).

Podremos experimentar rechazo; pero Jesús llamó a aquellos que son perseguidos por su causa "bienaventurados".

"Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros" (Mateo 5:11-12).

El apóstol Pedro se hace eco de su Maestro: "Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros" (1 Pedro 4:14).

Por otro lado, cuando el Espíritu Santo bendice nuestros esfuerzos, las personas vana responder con interés y hasta con una fe salvadora (Romanos 1:16).

Nunca debemos olvidar que Jesús tiene toda autoridad en los cielos y en la tierra, y que él nos ha comisionado a declarar y defender su Evangelio (Mateo 28:18-20).


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5.- Arrogancia y vanidad intelectual.



En otro extremo del espectro del error yace la arrogancia del apologista sabelotodo, que está más interesado en mostrar su arsenal de argumentos que en defender la verdad de una forma piadosa.

El pecado que acosa a la apologética es el orgullo intelectual, y debe ser evitado a cualquier precio.

La verdad que defendemos es un don de la gracia y no nuestro logro intelectual.

Desarrollamos nuestras habilidades apologéticas para santificarnos en la verdad, para ganar almas para Cristo y para glorificar a Dios. Debemos hablar "la verdad en amor" (Efesios 4:15)

La verdad sin amor es arrogancia; clamor sin verdad es sentimentalismo.

La arrogancia también ocurre cuando algún apologista acusa a otro creyente de herejía sin evidencia suficiente.

Pablo les dijo a los primeros líderes da la iglesia que debían esperar la herejía en medio de la iglesia y que debían estar en guardia antes ella. (Hechos 20:28-31).

Nosotros debemos hacer lo propio. Sin embargo, debemos estar alertas para no calumniar a camaradas cristianos o suponer lo peor acerca de ellos.

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6.- Técnicas superficiales o apologética facilista.



Algunos que se entusiasman con la apologética pueden contentarse contener repuestas superficiales a preguntas intelectuales difíciles.

Nuestra cultura se deleita en respuestas rápidas para casi todo, y la técnica es lo más importante.

Algunos cristianos memorizan respuestas correctas a preguntas apologéticas. Tales como el problema del mal o la controversia sobre la creación/evolución-que difunden sin el compromiso adecuado sobre los temas y sin una preocupación empática para el alma que presenta la pregunta.

Sí, la macro evolución es falsa, y se han levantado buenos argumentos en contra de ella tanto desde la naturaleza como desde las Escrituras, pero el tema no es tan simplista.

La apologética debe se hecha con integridad intelectual.

El lema apologético del filósofo cristiano Francis Schaeffer era que debemos dar "respuesta honestas a preguntas honestas".


Primero, debemos realmente escuchar la pregunta que se nos hace no la objeción que nos interesa derribar.

Debemos meternos dentro de las mentes de aquellos que están dando razones para no seguir a Cristo, ponernos en su lugar para comprenderles genuinamente y poder ayudarles a salir de su error, pero con honestidad, mansedumbre y sobre todo ferviente amor.


Pastor Vicente Ulloa.



Editado por Adolfo Vásquez Rocca para el sitio Web / Blog de Apologética cristiana administrado por el maestro Alvaro Donoso Ávila y Asesorado por el pastor Vicente Ulloa.

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jueves, 14 de febrero de 2008

¿POR QUÉ PREDICAR 'LA JUSTIFICACIÓN POR LA FE'?

LA DOCTRINA DE LA SALVACIÓN O LA JUSTIFICACIÓN POR LA FE.


"Sólo por Gracia"


Ésta es la doctrina fundamental de la Iglesia Cristiana Evangélica, la que afirma que la salvación del pecador es asunto única y exclusivamente de la gracia divina. Y este principio es, simplemente, el fiel reflejo de la enseñanza de las Sagradas Escrituras: "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe" (Efesios 2,8-9). "Porque si Abraham fue justificado por las obras, tiene de qué gloriarse, pero no para con Dios. Porque ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia. Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda; mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia" (Romanos 4,2-4). Pero, ¿qué significa en concreto este lema, "Sólo por gracia"? Pues significa, en primer lugar, que el hombre es pecador, y no sólo esto, sino que se encuentra profundamente hundido en el pecado. "He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre" (Salmo 51,5); "No hay justo, ni aun uno" (Romanos 3,10); "Las iniquidades prevalecen contra mí" (Salmo 65,3). El hombre es, de por sí, en su misma esencia, en todo su ser, pecador. Todo hombre que viene a este mundo, por el hecho de nacer hombre, es contado entre los pecadores, ya que el primer hombre se rebeló contra Dios. Si la raíz de la raza humana, Adán, pecó, también las ramas, todos sus descendientes, están en pecado. "Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron" (Romanos 5,12).


Nada puede hacer el hombre para dejar de ser pecador. Todas sus obras están manchadas de pecado. Incluso sus obras de justicia. "Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia" (Isaías 64,5). El bautismo mismo, se administre en la infancia o en la edad adulta, no lo puede quitar. "El pecado de Judá escrito está con cincel de hierro y con punta de diamante; esculpido está en la tabla de su corazón" (Jeremías 17,1); "El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva - no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios - por la resurrección de Jesucristo" (Pedro 1,21). Ser salvo "Sólo por Gracia" significa, en segundo lugar, que el hombre, para ser salvo, no contribuye ni coopera en nada con sus obras. Para empezar, no quiere, porque es pecador y enemigo de Dios. Y si quiere, no puede. "Y no queréis venir a Mí, para que tengáis vida" (Juan 5,40); "Ninguno puede venir a Mí, si no le fuere dado del Padre" (Juan 6,65); "Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago... Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí" (Romanos 7,19.21).



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Hablar que el hombre contribuye para ser salvo con sus propios méritos es hablar de algo que no existe. ¿Qué es un mérito para con Dios? ¿Una deuda que Dios tiene contraída con nosotros, por lo bueno que somos? Ya hemos visto que de buenos, nada. "Ya hemos acusado a judíos y gentiles, que todos están bajo pecado" (Romanos 3,9). Y si alguien dice todavía que algunas buenas obras hacemos, por tanto méritos, pongamos todas las buenas obras que hayamos podido hacer en un lado de la balanza y, luego, pensemos en lo siguiente: "Cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de toda la ley" (Santiago 2,10). ¿Cómo podemos ser entonces, al mismo tiempo, merecedores de algo por nuestras buenas obras, y culpables de toda la ley, puesto que "todos ofendemos muchas veces" (Santiago 3,2) y "si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros" (1 Juan 1,8)? Así que, ¿dónde están esas buenas obras, esos méritos, que el Dios de justicia y santidad infinitas está obligado a premiar? ¿Traerá el hombre provecho a Dios? Al contrario, para sí mismo es provechoso el hombre sabio. ¿Tiene contentamiento el Omnipotente en que tú seas justificado, o provecho de que tú hagas perfectos tus caminos (Job 22,1); "Si fueres justo, ¿qué le darás a Él? ¿O qué recibirá de tu mano?" (Job 35,7).



Ni siquiera el hecho de creer en Jesucristo es un mérito que se contrae para con Dios. Tan apegados estamos a sentirnos importantes, que hasta esa idea se nos puede pasar por la cabeza. Sin embargo, ya lo vimos al principio, la fe misma es un don de Dios (Efesios 2,8). Y Filipenses 2,13 dice: "Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por Su buena voluntad". El hecho mismo de creer, pues, sigue siendo una gracia, y no una obra o un mérito. Mejor, pues, quitarnos esa idea de la cabeza. Ser salvo "Sólo por Gracia" significa, en tercer y último lugar, que Dios es el único actor de nuestra salvación. Es Dios, sólo Él y no nosotros, quien, en Cristo y por Cristo, nos salva de nuestros pecados. Y esto, lo afirma la Escritura repetidas veces. "Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo... que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados" (2 Corintios 5,18-19); "Mas Dios muestra Su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros" (Romanos 5,8); "Y llamarás Su nombre Jesús, porque Él salvará a Su pueblo de sus pecados" (Mateo 1,21). La importancia de la afirmación de la Reforma, y de la Escritura, de que somos salvos "Sólo por Gracia", ha de ser muy tenida en cuenta. Si la salvación es por obras o por méritos, no es por gracia, y si es por gracia, no hay obras o méritos que nos salven. Si es por obras o méritos, la salvación es un salario o una deuda. El hombre tiene entonces de qué gloriarse. Aunque sea sólo un poquito, da igual. Él ha contribuido, si ha sido salvo es gracias a lo que él mismo ha hecho. Los demás pueden felicitarlo, admirarlo por su celo y abnegación, llamarlo "su santidad" y cruzar la calle tan sólo para besarle la mano. Él puede incluso felicitarse a sí mismo, venir al templo y, como el fariseo, decir "Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres "... Sin embargo, si la salvación es por gracia, y sólo por gracia, entonces la salvación es un acto exclusivamente de misericordia divina. En nada mejores que los demás, el Señor nos amó en Cristo, nos dio a Cristo para conocer Su amor y fuimos así salvos.


"Y El os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados... y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por Su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo; por gracia sois salvos" (Efesios 2,1.3-5).


Dr. Jorge Ruiz Ortiz


Pastor de la Iglesia Cristiana Presbiteriana. Doctor en Teología por la Facultad Libre de Teología Reformada de Aix-en-Provence (Francia), y Licenciado en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona.


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Editado por Adolfo Vásquez Rocca para el sitio Web / Blog de Apologética cristiana administrado por el maestro Alvaro Donoso Ávila y Asesorado por el pastor Vicente Ulloa.

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sábado, 9 de febrero de 2008

III.- CAPACITADO PARA LA APOLEGÉTICA; CÓMO COMPARTIR EL EVANGELIO.

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a.- Esté presente y sea cercano a la gente.


Este primer elemento es fundamental para poder realizar la labor de evangelista personal y emplear las capacidades que la preparación apologética nos proporciona. Lamentablemente demasiados cristianos no se encuentran cerca de la necesidad, ni en el momento oportuno con una palabra de gracia que abra y posibilite una conversación con los inconversos, y esto simplemente porque los creyentes se han encerrado en guetos, en pequeñas sectas, comunidades sociales herméticas, cerradas y clausuradas sobre sí mismas –como para no contaminarse con el mundo-; pero debemos recordar que si hemos de proclamar el evangelio como cristianos, defender el evangelio y romper barreras que se interponen para que las personas vengan a Cristo, entonces necesitamos estar donde Dios quiere enviar esta palabra evangélica: donde haya quienes no la obedecen. A Cristo mismo se le critico por ser amigo de pecadores, ceno en la casa de publicanos, se rodeo de gente de “dudosa reputación”, pero siempre apartado del pecado; estamos en el mundo -y con una misión- pero no somos del mudo. Necesitamos pues tener una conciencia menos sensible, dejar de escandalizarnos con falsos pudores, recordar que Dios detesta el pecado pero ama al pecador y ser así más audaces u osados en nuestro amor y pasión por las almas, para -sin comprometer nuestra santidad- acceder a las personas donde sea que estas se encuentran en necesidad y estén dispuestas a escuchar, una fiesta mundana por ejemplo no es una buena ocasión, por el ruido, por el ánimo festivo y por la falta de intimidad, hay otras ocasiones más propicias y debemos aprovecharlas.


b.-Sea honesto.


En segundo lugar, debemos proponernos ser honestos, cuando hablamos del evangelio y buscamos defenderlo, debemos ser honesto cerca de las dificultades, honestos cuando no tenemos respuestas, y honestos acerca de las implicaciones de aceptar o rechazar el evangelio.


c.- Muestre su entusiasmo


A veces es difícil comprender la magnificencia de aquello en lo que creemos. Los cristianos conocemos la verdad acerca de la forma en que los humanos llegan a relacionarse con Dios, a cuyo alrededor está estructurado el mundo. Al tiempo que lo más importante al comunicar el evangelio es sin duda lo que se diga sobre Jesús, en nuestra comunicación no verbal constituye a esta palabra y la fuerza. Ella comprende varios elementos:


1.- En primer lugar, un estilo de vida cristiano, por el cual las personas vean el impacto que tiene el creer en Jesucristo.


2.- En segundo lugar, nuestro entusiasmo contagioso por lo que hemos descubierto en el evangelio. Tal entusiasmo y gozo, se demuestra tanto en las circunstancias fáciles, como también en las difíciles


d.-Sea dinámico y hable de Dios


Nuestra sociedad occidental es una sociedad secular. Hace mucho que dejó de lado la idea de Dios y su importancia en la vida. Ya no se habla de Dios como si importara para los demás y no para nosotros. Por esta razón debemos retomar el hábito de hablar a cerca de Él en lugar de usar un circunloquio en nuestra conversación (por ejemplo: La posición cristiana consiste en...bla,bla,bla). Debemos hablar de Dios mismo ( por ejemplo: Creo que Dios tiene una perspectiva de este tema...etc.etc.) Esta forma de hablar trata a Dios como una persona de importancia, en lugar de una idea abstracta o una postura religiosa, o filosófica. Esta forma de hablar sobre Dios debe llevarnos a ser parte integral de nuestra conversación diaria, del mismo modo que hacemos con nuestro cónyuge, o un amigo cercano.


e.- Busque ser interesante.


Dado que los cristianos viven en sus propias comunidades cerradas en su propio grupo de ideas y normas, los extraños a menudo los consideran aburridos y apagados. No nos relacionamos mucho con los demás y no estamos conscientes del mundo en que viven ni de las cosas que disfrutan. Para contrarrestar lo anterior debemos extender nuestro rango de interés y llegar a ser personas que puedan dialogar ampliamente y con interés, y bien informadas. Algunas formas de lograr esta perspectiva se incluye en la siguiente sección.


f.- Sea una persona informada.


En su libro El cristianismo contemporáneo (leicester,IVP,1992) John Stott nos insta a comprometernos en la labor ardua,difícil incluso dolorosa de escuchar dos veces a la vez, es decir, escuchar cuidadosamente tanto a la palabra antigua, como al mundo moderno, con el fin de establecer entre ambos. Este escuchar dos veces es parte fundamental de la labor más basta de la apologética. Para hablar al mundo en una forma, que éste comprenda, debemos conocer la verdad, y conocer el mundo al que queremos comunicárselo, o ante el cual queremos defenderla. Parte de este doble escuchar, puede lograrse del siguiente modo :


a.- Leer sobre Cristo y lo cristiano.


En primer lugar debemos conocer bien la verdad. Esto nos llevará a leer nuestra Biblia y otras publicaciones cristianas. Nuestra comprensión de nosotros mismos y de nuestro mundo necesita saturarse de información cristiana.


b.- Establecer contacto visual: mire a los ojos con transparencia.


Parte importante de escuchar, al menos en la mayoría de las culturas, es establecer contacto visual. Los ojos que constantemente miran a otro lado comunican que están en otro lugar, y no les interesa realmente lo que se dice. Mirar a las personas a los ojos produce interés y crea una atmósfera cálida.


c.- Sea positivo.


Como persona que tiene interés en la verdad, los cristianos tendemos a querer “reformar” a la gente en cada oportunidad, cuando en realidad nuestra misión es que se conviertan no sólo que se reformen moralmente. Como personas conscientes de tener la verdad, queremos expresarla tan pronto y tan enérgicamente como sea posible y podemos volvernos criticones e intransigentes, así sólo lograremos que nuestra presencia sea desagradable. Lo que necesitamos es escuchar con atención las ideas y problemas de las otras personas. Necesitamos afirmar lo que es bueno y correcto al igual que cuestionar

o negar con sabia mansedumbre lo erróneo.


d.- Formule preguntas abiertas y muestrese abierto al dialogo


Una habilidad convencional importante eses la de hacer preguntas abiertas. Las preguntas abiertas son aquellas que le permiten a la otra persona compartir información con facilidad, mientras que las preguntas cerradas no permiten un fácil compartir, las preguntas abiertas comienzan con palabras como, por qué, qué, quién, dónde, etc. Las preguntas cerradas solo permiten solo permiten una respuesta afirmativa o negativa e incluyen palabras como ¿no es cierto?.


g.- Esté dispuesto a hablar con convicción.


Pablo dice a Timoteo que al predicar la palabra debe "instar a tiempo y fuera de tiempo" ( I Timoteo 4:2), y Pedro insta a su gente a estar "siempre preparados a presentar defensa...ante todo lo que os demande razón de esperanza que hay en vosotros" (I Pedro 3:15). Dos aspectos esenciales para estar preparado son conocer el evangelio y conocer algunas defensas comunes ante la crítica común.


a.- Conozca el evangelio.


Necesitamos tener en mente un rápido resumen del evangelio. Existen dos formas adquirirlo, una, es formular uno propio directamente del nuevo testamento; la otra consiste en aprender uno elaborado por un tercero.


b.- Conozca las principales dudas y objeciones a la fe y preparese para dar respuesta.


El objetivo del resto del curso es capacitarlo en la segunda área; Conocer las críticas comunes y tener respuestas preparadas pertinentes para las críticas.


c.- Poner atención a la sociedad.


Parte importante de llegar a estar informado sobre nuestra sociedad proviene de ponerle atención. Con ello legamos a conocer los puntos de vistas de las personas con que vivimos e interactuamos. Si bien a veces implica literalmente escuchar esas conversaciones en voz alta que la gente a menudo sostiene en público, la mayoría del tiempo esta se lleva a cabo mediante la observación y atención a las voces importantes de nuestra sociedad: entre estas voces se incluyen, la televisión, la radio, los diarios, alguna de las mejores películas y obras teatrales, y otras formas similares.

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d.- Leer temas variados y tener apertura cultural.


Como miembros de una religión que descansa en gran manera en la palabra escrita y oral, los cristianos conocemos la importancia de la lectura. La lectura informa y asimismo entretiene proporcionando un espacio de dialogo importante en nuestra sociedad. Por lo tanto debemos leer con regularidad aquellas obras donde el dialogo se produce con mayor frecuencia, por ejemplos, diarios, importantes libros seculares en que se reflexiona sobre la naturaleza de nuestra

sociedad y sus creencias, revistas, novelas, obras literarias, etc.


e.- Leer en busca de una visión de mundo.


Una de las habilidades de lectura de mayor utilidad en el evangelismo y apologética es la de leer en busca de una visión de mundo. James Sire, el experto en este tipo de lectura la define en su libro titulado "como leer lentamente". En él reseña que debemos leer de modo que logremos "ver más allá de lo dicho" o "reconocer la visión de mundo de escritores y oradores , y conocer así cuáles son sus posiciones básicas sobre la vida".


La mayoría de las ideas de Sire acerca de leer en busca de una visión de mundo se abordan en su libro " el universo a nuestro lado", el cual no solo se refiere a leer de esta forma, sino a pensar del mismo modo. Con éste tipo de reflexión pasamos del estado de información sobre un tema a la investigación de supuestos en forma personal, y a tener una actitud crítica con respecto a la visión de mundo de quienes nos rodean; un aspecto fundamental del esfuerzo apologético serio.


H.- Esté dispuesto a escuchar.


Ya hemos hablado de escuchar la verdad sobre Dios, que se encuentra en su palabra y acerca de escuchar nuestro mundo. Sin embargo, si hemos de comunicarnos realmente, necesitamos dominar asimismo el arte de escuchar.

Existen cuatro imperativos que nos ayudan a llevar una conversación con las personas: -Escuchar- Establecer contacto visual –ser positivo- y formular preguntas abiertas.


1.- Escuche.


Muchos de nosotros, conversamos como si escuchar fuera un interludio desafortunado en el hablar. Al escuchar simplemente esperamos una oportunidad para hablar. Como cristianos debemos asegurarnos de respetar a las personas y tratarlas junto con sus opiniones, como algo importante, de escuchar lo que dicen y de informarnos antes de hablar.


En desarrollo..

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Editado por Adolfo Vásquez R. para el sitio Web / Blog de Apologética cristiana administrado por el maestro Alvaro Donoso Ávila y Asesorado por el Pastor Vicente Ulloa.

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Alvaro Donoso Ávila

miércoles, 6 de febrero de 2008

I.- LAS CARACTERÍSTICAS DEL APOLOGETA CRISTIANO; TESTIMONIO Y DEFENSA RAZONADA DE LA FE.

APOLOGÉTICA CRISTIANA I

Por Alvaro Donoso Ávila

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Las personas responden al evangelio por varias razones – algunas a partir del dolor o de una crisis, otras a partir de una necesidad emocional como la soledad, la culpa, la inseguridad, etc.


Y otros parecen tener dudas intelectuales que bloquean su apertura a aceptar la credibilidad del mensaje cristiano. Estos, con nuestra ayuda, podrán encontrar en Cristo las respuestas a sus dudas y preguntas intelectuales, aun cuando el fondo de su necesidad es de naturaleza espiritual.


Quienes hoy están comprometidos activamente en el evangelismo reconocen claramente la necesidad de este tipo de información para testificar a ciertas personas, y hoy hay muchas más personas que dudan y escépticos ahí afuera que lo que había veinte años atrás.


personales debemos tener para presentar el mensaje de Cristo y dar razón de la esperanza que hay en nosotros.



I.1- Características personales :



A) Una persona auténtica.



Hay pocas cosas más difíciles que persuadir a personas que han hecho algo de la misma forma por 20 años a que lo hagan de otra forma; ¿ha experimentado esa sensación de rechazo frente a una invitación para asistir a una reunión de un partido político por el que nunca votó? entonces sabrá en que situación se encuentra alguien que siente que lo intentan persuadir a que cambie de idea, de hábitos, y cuanto más, de vida. Como seres humanos cultivamos hábitos conservadores y tendemos a prestar atención a aquellos mensajes con los que estamos de acuerdo previamente. Así mismo tenemos una resistencia natural a los cambios, a lo que nos inquiete y remueva nuestras convicciones; no queremos que nos persuadan de nada.



Dadas estas condiciones naturales de resistencia y prejuicio, ¿cómo podemos ayudar a las personas? ¿Qué estrategia tomar o actitud asumir -sin manipulaciones- para que las personas se muestren más abiertas a nuestra sana influencia? Una forma eficaz de hacerlo es tratarlas como nos gustaría que nos trataran a nosotros mismos, es decir, debemos actuar con empatía, ponernos en la situación del otro, escucharlo, dolernos con él. Como seres humanos -con toda nuestra complejidad- vivimos vidas imperfectas y problemáticas. La vida diaria nos pone en diversas tensiones y trances, muchos de ellos difíciles, las emociones acompañan estas vivencias, los pensamientos nutren de sentido o sin-sentido a estas experiencias reales. En otras palabras, el primer paso para ayudar a las personas a cambiar, es mostrar que les entendemos, que nuestra perspectiva para ayudarlas es la de un sediento que sabe dónde hay agua, es decir que maneja la información, aun cuando la fuente de agua viva sea Cristo el Señor y no nosotros, ser cristianos se convierte así en una labor asistencial, similar a la de un cuerpo de socorristas, por ello no debemos esconder nuestras flaquezas, nuestras dudas, nuestras faltas y nuestra experiencia concreta de ser cristianos. Estamos en el mundo, pero no somos del mundo, en el mundo tendremos aflicción, pero la diferencia es que Cristo venció al mundo por nosotros, de modo que llevamos este tesoro en vasos de barro para que la excelencia del poder sea de Dios y no de nosotros. Esto además de ser estrictamente bíblico es psicológicamente efectivo, es decir funciona, porque la honestidad derriba cualquier objeción, dado que en el fondo intimo de cada persona que presenta una objeción al Señor o al evangelio late una profunda necesidad espiritual, muy concreta, a la que haremos bien en atender prioritariamente. Por ello también es fundamental saber escuchar y más aún discernir.



Al hacerlo así, el cristianismo pasa a ser algo más que un mero ejercicio intelectual, o una cruzada moral. Se convierte en algo que poseen seres humanos como ellos y así se les hace deseable experimentar la gracia que les anunciamos.


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B.- Una persona con credibilidad.



La persuasión depende a menudo de la credibilidad de la persona. Aristóteles inauguró la ciencia de la persuasión, la retórica. En esa obra describe las características de los oradores que hacían que sus auditores quisieran creerles sin importar lo que dijera. Si creemos que estamos escuchando a una buena persona, la causa parecerá probable. Vemos algo similar a lo anterior en las instrucciones de Pablo a Timoteo en relación con los líderes de la congregación: "Deben tener buen testimonio para con los de afuera"... ( I Timoteo 3:7) en otras palabras deben tener credibilidad.



Un rápido examen de las barreras antes mencionadas demostrará la importancia de este punto. Un número considerable de barreras existe debido al fracaso del cristiano en esta área. Nuestra maldad o inconsecuencia debilita y afecta la credibilidad del mensaje que predicamos” Porque como está escrito, el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros.”( Romanos 2:24) en referencia los judíos “Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma,”; 3:22 quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades. (I Pedro 2:11; 3:22) en referencia a los cristianos.



C.-Una persona dispuesta a fallar.



El evangelio es increíblemente importante. Puesto que es fundamental que sea comunicado en forma comprensible, relevante y claro. Tal comunicación exige una disposición para experimentar con nuevos métodos en nuevos contextos ( siempre que estos métodos no sean contrarios al evangelio mismo). A su vez, la experimentación implica una disposición a perder y después de haber perdido, a tratar una vez más con algo nuevo.



D.- Una persona comprometida a largo plazo



La mayoría de nosotros no fue persuadido a ser cristiano en un evento evangelístico aislado. Más bien nos convenció una serie de factores en un largo período de tiempo, por ejemplo : Al argumentar con nuestros amigos, observar sus vidas, leer, pensar en las consecuencias de embarcarse en la fe cristiana, etc.

La persuasión no ocurre con rapidez. A menudo lleva mucho tiempo y muchas discusiones.

Una característica clave del apologista cristiano es, por lo tanto, un compromiso para mantener las relaciones y dialogar a largo plazo.





I.2.-CARACTERÍSTICAS CRISTIANAS.



a.- Alguien persuasivo.



Si hemos de ser apologistas cristianos debemos hacer conciencia de nuestro mundo, de nuestros amigos y sus posturas. Debemos trabajar para aprender a argumentar contra dichas posturas. Los apologistas cristianos son persuasivos . Considere la carta de Pablo a los Gálatas, en la que trata de defender el evangelio contra la enseñanza de los incurso-tes judíos de la congregación. Su defensa es muy potente y descansa en un argumento muy detallado.



b.-Una persona que depende de la acción de Dios.



Si bien los apologistas cristianos están consientes de la importancia del argumento, creen a sí mismo que no es posible ganar a alguien por ese medio.

Después de todo, sólo Dios puede convertir corazones pecadores a él, y brindar un nuevo nacimiento. Los apologistas cristianos se caracterizan por su dependencia de Dios, confiando en que él trabaje por medio de la proclamación y los argumentos de ellos. Un buen ejemplo, se encuentra en la segunda epístola de Pablo a los Corintios en II Corintios13 :5 “Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?” Pablo argumenta en forma detallada y con aflicción, pudiendo estar enfrentando el fracaso. En este punto donde reconoce que si bien piensa estar en lo correcto, es de Dios en quien se debe depender para cambios del corazón y de actitud.



c.- Una persona flexible



La preocupación de Pablo por ver que la gente escuchara el evangelio y respondiera hizo modificar ciertas acciones de acuerdo con el contexto en que se encontraba.

Vemos esta flexibilidad en pasajes como I corintios 9:20-22 .9:20 “Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley; 9:21 a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley. 9:22 “Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos.” Esta flexibilidad le causó dificultades a Pablo y fue mal entendido por los cristianos. Tal flexibilidad también nos causará problemas sin duda alguna, y seremos mal entendidos. No obstante, como cristianos del siglo XX necesitamos aprender de Pablo. Debemos llegar a ser más audaces y flexibles, y un poco menos sensibles a temas que no tienen importancias, con el fin de poder alcanzar a personas que de todos modos estarían excluidas de la posibilidad de escuchar el evangelio.



d.- Una persona con ética evangélica.



La otra cara de la moneda, es que debemos reconocer que, en nuestra calidad de cristianos estamos sujetos a un grupo de principios que surgen del evangelio. Por tales principios nuestra flexibilidad tiene algunos límites ( nótese por ejemplo, los limites expresados en I corintios 9:20-22. pasaje antes mencionado).



Otra forma de decirlo es que nuestro método de presentar el evangelio no debe contrarrestar su contenido. no podemos predicar un evangelio de verdad y engañar con los medios que usamos para presentarlo. No podemos hablarle a la gente del gran amor de Dios hacia ellos al mismo tiempo que usamos la fuerza para obligarlos a creer.



Tampoco podemos decir que el evangelio es gratuito y cobrar un monto por el privilegio de oírlo.

Pablo captura algunas ideas en I Tesalonicenses 2:3-8. Cuando señala lo siguiente:

  • 2:3 "Por nuestra exhortación no procedió de error ni de impureza, ni fue por engaño

  • 2:4 sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así Hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones.

  • 2:5 Por que nunca usamos de palabras lisonjeras como sabéis, ni encubrimos avaricia; Dios es testigo;

  • 2: 6 ni buscamos gloria de los hombres; ni de vosotros, ni de otros, aunque podíamos sernos carga como apóstoles de Cristo.

  • 2: 7 Antes fuimos tiernos ante vosotros, como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos.

  • 2: 8 Tan grande es nuestro afecto por vosotros, que hubiéramos querido entregaros no solo el evangelio sino nuestras propias vidas; por que habéis llegado a sernos muy queridos."

e.-Una persona llena de amor.



Jesús le dijo a sus discípulos que se les conocería y reconocería por su amor mutuo. Lo mismo es en nosotros, no podemos sino demostrar el mismo amor y calidad de personas que hemos recibido de la gracia de Dios, no podemos sino tener misericordia hacia los demás. Una vez más Pablo lo capta en II Corintios 5:11-21 ( véase particularmente los versos 11-15).

5:11 Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres; pero a Dios le es manifiesto lo que somos; y espero que también lo sea a vuestras conciencias.
5:12 No nos recomendamos, pues, otra vez a vosotros, sino os damos ocasión de gloriaros por nosotros, para que tengáis con qué responder a los que se glorían en las apariencias y no en el corazón.


5:13 Porque si estamos locos, es para Dios; y si somos cuerdos, es para vosotros.


5:14 Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron;


5:15 y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.


5:16 De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así.


5:17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.


5:18 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación;


5:19 que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.


5:20 Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.


5:21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.





Alvaro Donoso Ávila

VER:

EL FESTIVAL JUDÍO DEL JUBILEO – “SUKKOT”, LA ACLAMACIÓN DEL PUEBLO Y LA GRACIA DE DIOS.


TEOLOGÍA - APOLOGÉTICA CRISTIANA; INTRODUCCIÓN


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Editado por Adolfo Vásquez Rocca para el sitio Web / Blog de Apologética cristiana administrado por el maestro Alvaro Donoso Ávila y Asesorado por el pastor Vicente Ulloa.

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