sábado, 9 de febrero de 2008

III.- CAPACITADO PARA LA APOLEGÉTICA; CÓMO COMPARTIR EL EVANGELIO.

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a.- Esté presente y sea cercano a la gente.


Este primer elemento es fundamental para poder realizar la labor de evangelista personal y emplear las capacidades que la preparación apologética nos proporciona. Lamentablemente demasiados cristianos no se encuentran cerca de la necesidad, ni en el momento oportuno con una palabra de gracia que abra y posibilite una conversación con los inconversos, y esto simplemente porque los creyentes se han encerrado en guetos, en pequeñas sectas, comunidades sociales herméticas, cerradas y clausuradas sobre sí mismas –como para no contaminarse con el mundo-; pero debemos recordar que si hemos de proclamar el evangelio como cristianos, defender el evangelio y romper barreras que se interponen para que las personas vengan a Cristo, entonces necesitamos estar donde Dios quiere enviar esta palabra evangélica: donde haya quienes no la obedecen. A Cristo mismo se le critico por ser amigo de pecadores, ceno en la casa de publicanos, se rodeo de gente de “dudosa reputación”, pero siempre apartado del pecado; estamos en el mundo -y con una misión- pero no somos del mudo. Necesitamos pues tener una conciencia menos sensible, dejar de escandalizarnos con falsos pudores, recordar que Dios detesta el pecado pero ama al pecador y ser así más audaces u osados en nuestro amor y pasión por las almas, para -sin comprometer nuestra santidad- acceder a las personas donde sea que estas se encuentran en necesidad y estén dispuestas a escuchar, una fiesta mundana por ejemplo no es una buena ocasión, por el ruido, por el ánimo festivo y por la falta de intimidad, hay otras ocasiones más propicias y debemos aprovecharlas.


b.-Sea honesto.


En segundo lugar, debemos proponernos ser honestos, cuando hablamos del evangelio y buscamos defenderlo, debemos ser honesto cerca de las dificultades, honestos cuando no tenemos respuestas, y honestos acerca de las implicaciones de aceptar o rechazar el evangelio.


c.- Muestre su entusiasmo


A veces es difícil comprender la magnificencia de aquello en lo que creemos. Los cristianos conocemos la verdad acerca de la forma en que los humanos llegan a relacionarse con Dios, a cuyo alrededor está estructurado el mundo. Al tiempo que lo más importante al comunicar el evangelio es sin duda lo que se diga sobre Jesús, en nuestra comunicación no verbal constituye a esta palabra y la fuerza. Ella comprende varios elementos:


1.- En primer lugar, un estilo de vida cristiano, por el cual las personas vean el impacto que tiene el creer en Jesucristo.


2.- En segundo lugar, nuestro entusiasmo contagioso por lo que hemos descubierto en el evangelio. Tal entusiasmo y gozo, se demuestra tanto en las circunstancias fáciles, como también en las difíciles


d.-Sea dinámico y hable de Dios


Nuestra sociedad occidental es una sociedad secular. Hace mucho que dejó de lado la idea de Dios y su importancia en la vida. Ya no se habla de Dios como si importara para los demás y no para nosotros. Por esta razón debemos retomar el hábito de hablar a cerca de Él en lugar de usar un circunloquio en nuestra conversación (por ejemplo: La posición cristiana consiste en...bla,bla,bla). Debemos hablar de Dios mismo ( por ejemplo: Creo que Dios tiene una perspectiva de este tema...etc.etc.) Esta forma de hablar trata a Dios como una persona de importancia, en lugar de una idea abstracta o una postura religiosa, o filosófica. Esta forma de hablar sobre Dios debe llevarnos a ser parte integral de nuestra conversación diaria, del mismo modo que hacemos con nuestro cónyuge, o un amigo cercano.


e.- Busque ser interesante.


Dado que los cristianos viven en sus propias comunidades cerradas en su propio grupo de ideas y normas, los extraños a menudo los consideran aburridos y apagados. No nos relacionamos mucho con los demás y no estamos conscientes del mundo en que viven ni de las cosas que disfrutan. Para contrarrestar lo anterior debemos extender nuestro rango de interés y llegar a ser personas que puedan dialogar ampliamente y con interés, y bien informadas. Algunas formas de lograr esta perspectiva se incluye en la siguiente sección.


f.- Sea una persona informada.


En su libro El cristianismo contemporáneo (leicester,IVP,1992) John Stott nos insta a comprometernos en la labor ardua,difícil incluso dolorosa de escuchar dos veces a la vez, es decir, escuchar cuidadosamente tanto a la palabra antigua, como al mundo moderno, con el fin de establecer entre ambos. Este escuchar dos veces es parte fundamental de la labor más basta de la apologética. Para hablar al mundo en una forma, que éste comprenda, debemos conocer la verdad, y conocer el mundo al que queremos comunicárselo, o ante el cual queremos defenderla. Parte de este doble escuchar, puede lograrse del siguiente modo :


a.- Leer sobre Cristo y lo cristiano.


En primer lugar debemos conocer bien la verdad. Esto nos llevará a leer nuestra Biblia y otras publicaciones cristianas. Nuestra comprensión de nosotros mismos y de nuestro mundo necesita saturarse de información cristiana.


b.- Establecer contacto visual: mire a los ojos con transparencia.


Parte importante de escuchar, al menos en la mayoría de las culturas, es establecer contacto visual. Los ojos que constantemente miran a otro lado comunican que están en otro lugar, y no les interesa realmente lo que se dice. Mirar a las personas a los ojos produce interés y crea una atmósfera cálida.


c.- Sea positivo.


Como persona que tiene interés en la verdad, los cristianos tendemos a querer “reformar” a la gente en cada oportunidad, cuando en realidad nuestra misión es que se conviertan no sólo que se reformen moralmente. Como personas conscientes de tener la verdad, queremos expresarla tan pronto y tan enérgicamente como sea posible y podemos volvernos criticones e intransigentes, así sólo lograremos que nuestra presencia sea desagradable. Lo que necesitamos es escuchar con atención las ideas y problemas de las otras personas. Necesitamos afirmar lo que es bueno y correcto al igual que cuestionar

o negar con sabia mansedumbre lo erróneo.


d.- Formule preguntas abiertas y muestrese abierto al dialogo


Una habilidad convencional importante eses la de hacer preguntas abiertas. Las preguntas abiertas son aquellas que le permiten a la otra persona compartir información con facilidad, mientras que las preguntas cerradas no permiten un fácil compartir, las preguntas abiertas comienzan con palabras como, por qué, qué, quién, dónde, etc. Las preguntas cerradas solo permiten solo permiten una respuesta afirmativa o negativa e incluyen palabras como ¿no es cierto?.


g.- Esté dispuesto a hablar con convicción.


Pablo dice a Timoteo que al predicar la palabra debe "instar a tiempo y fuera de tiempo" ( I Timoteo 4:2), y Pedro insta a su gente a estar "siempre preparados a presentar defensa...ante todo lo que os demande razón de esperanza que hay en vosotros" (I Pedro 3:15). Dos aspectos esenciales para estar preparado son conocer el evangelio y conocer algunas defensas comunes ante la crítica común.


a.- Conozca el evangelio.


Necesitamos tener en mente un rápido resumen del evangelio. Existen dos formas adquirirlo, una, es formular uno propio directamente del nuevo testamento; la otra consiste en aprender uno elaborado por un tercero.


b.- Conozca las principales dudas y objeciones a la fe y preparese para dar respuesta.


El objetivo del resto del curso es capacitarlo en la segunda área; Conocer las críticas comunes y tener respuestas preparadas pertinentes para las críticas.


c.- Poner atención a la sociedad.


Parte importante de llegar a estar informado sobre nuestra sociedad proviene de ponerle atención. Con ello legamos a conocer los puntos de vistas de las personas con que vivimos e interactuamos. Si bien a veces implica literalmente escuchar esas conversaciones en voz alta que la gente a menudo sostiene en público, la mayoría del tiempo esta se lleva a cabo mediante la observación y atención a las voces importantes de nuestra sociedad: entre estas voces se incluyen, la televisión, la radio, los diarios, alguna de las mejores películas y obras teatrales, y otras formas similares.

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d.- Leer temas variados y tener apertura cultural.


Como miembros de una religión que descansa en gran manera en la palabra escrita y oral, los cristianos conocemos la importancia de la lectura. La lectura informa y asimismo entretiene proporcionando un espacio de dialogo importante en nuestra sociedad. Por lo tanto debemos leer con regularidad aquellas obras donde el dialogo se produce con mayor frecuencia, por ejemplos, diarios, importantes libros seculares en que se reflexiona sobre la naturaleza de nuestra

sociedad y sus creencias, revistas, novelas, obras literarias, etc.


e.- Leer en busca de una visión de mundo.


Una de las habilidades de lectura de mayor utilidad en el evangelismo y apologética es la de leer en busca de una visión de mundo. James Sire, el experto en este tipo de lectura la define en su libro titulado "como leer lentamente". En él reseña que debemos leer de modo que logremos "ver más allá de lo dicho" o "reconocer la visión de mundo de escritores y oradores , y conocer así cuáles son sus posiciones básicas sobre la vida".


La mayoría de las ideas de Sire acerca de leer en busca de una visión de mundo se abordan en su libro " el universo a nuestro lado", el cual no solo se refiere a leer de esta forma, sino a pensar del mismo modo. Con éste tipo de reflexión pasamos del estado de información sobre un tema a la investigación de supuestos en forma personal, y a tener una actitud crítica con respecto a la visión de mundo de quienes nos rodean; un aspecto fundamental del esfuerzo apologético serio.


H.- Esté dispuesto a escuchar.


Ya hemos hablado de escuchar la verdad sobre Dios, que se encuentra en su palabra y acerca de escuchar nuestro mundo. Sin embargo, si hemos de comunicarnos realmente, necesitamos dominar asimismo el arte de escuchar.

Existen cuatro imperativos que nos ayudan a llevar una conversación con las personas: -Escuchar- Establecer contacto visual –ser positivo- y formular preguntas abiertas.


1.- Escuche.


Muchos de nosotros, conversamos como si escuchar fuera un interludio desafortunado en el hablar. Al escuchar simplemente esperamos una oportunidad para hablar. Como cristianos debemos asegurarnos de respetar a las personas y tratarlas junto con sus opiniones, como algo importante, de escuchar lo que dicen y de informarnos antes de hablar.


En desarrollo..

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Editado por Adolfo Vásquez R. para el sitio Web / Blog de Apologética cristiana administrado por el maestro Alvaro Donoso Ávila y Asesorado por el Pastor Vicente Ulloa.

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Alvaro Donoso Ávila